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Rescate: el final de La Máquina

El quinteto era una de las bandas más interesantes de la escena argentina de fines de los '70s y tenía una proyección más que prometedora. Sin embargo, sin ninguna pista que permitiera preverlo, el 26 de septiembre de 1977 Charly García decidió abandonar el proyecto.

Rescate de una nota publicada en la Revista Pelo Nº90, octubre de 1977.


Charly con La Máquina, presentando el disco debut, en 1976 el Luna Park

La Máquina de Hacer Pájaros: no va más

En forma silenciosa, sin estridencias ni recital despedida, La Máquina de Hacer Pájaros dejó de funcionar; durante los últimos días de septiembre, a raíz de la desvinculación de García.

El segundo álbum de La Máquina de Hacer Pájaros definió la identidad musical de una banda que, por sus características, aparecía como una de las más interesantes del rock local. “Películas” consolidó el sonido de una agrupación cuyo ritmo de trabajo adquirió una regularidad singular: los seis o siete shows por fin de semana, más las extensas giras por el interior del país, y el constante trabajo de estudios, permitieron que La Máquina de Hacer Pájaros consiguiera madurar su sonido y tender hacia búsquedas musicales más pretensiosas. Los planes de la agrupación, debido a su buen funcionamiento, aspiraban a giras por Latinoamérica, como paso previo a un viaje a Europa. Por otro lado, Charly García era uno de los integrantes de La Máquina que mayores rasgos de satisfacción evidenciaba acerca del desempeño de su grupo; el entusiasmo de García —aparentemente— iba más allá de su conformidad total con respecto a “Películas”, y proyectaba interesantes variantes en la estructura musical de La Máquina.

El lunes 26 de septiembre, Charly Garcia confirmó en nuestra redacción una noticia que sorprendió tanto al público como a los músicos. Su desvinculación de La Máquina de Hacer Pájaros fue tan repentina como inesperada: los mismos integrantes de la agrupación recibieron sorprendidos la decisión de García de alejarse de la banda. El sábado 24, La Máquina debía realizar dos presentaciones en clubes y, entre show y show, Garcia explicó a sus compañeros los motivos de su determinación. “Ya estoy cansado de tener que pensar cada cosa de La Máquina, de ser el responsable y dar la cara por el grupo. Me estoy comiendo una paranoia total por ese asunto; ya no quiero sentir el peso de una estructura grupal, quiero alejarme de todo ese mambo. Ahora, la cosa será distinta, voy a hacer lo que realmente me indique el corazón; en La Máquina tenía que hacer lo que me ordenaba mi cabeza, y me cansé.”

A partir del desmembramiento de La Máquina de Hacer Pájaros, a pesar de la ambigüedad de algunos puntos de su exposición, los proyectos y las expectativas más claras son las del propio García. “De ahora en adelante, me voy a mover con toda la libertad del mundo, ya no necesito ganarme o la vida haciendo shows; tengo una cuenta en el banco y las regalías de los discos, suficiente para vivir tranquilo, sin necesidad de hacer cosas que no me gusten. Voy a ir a comprar instrumentos y equipos a Estados Unidos, después voy a organizar un recital 'monstruo' en el Luna Park, e inmediatamente viajaré a Brasil. Lo más importante es que voy a tocar los temas que quiero, ya no voy a tener prejuicios ni trabas para interpretar lo que se me ocurra; hay varios temas de Spinetta que me gustan mucho y los voy a tocar, también algunas composiciones de León, que me parecen muy atractivas.”

Mientras Garcia ya planifica sus viajes y su recital “monstruo”, los restantes integrantes de la banda —a excepción de Fernández— tratan de saber cuáles serán sus próximas actividades. El caso de José Luis Fernández varía del de Cutaia y Moro, ya que el bajista acompañaría a García en sus próximos proyectos, y partiría junto a él rumbo a Brasil. Sin embargo, Carlos Cutaia no descarta la posibilidad de que La Máquina continúe funcionando sin García. “Hay varias cosas que tenemos que aclarar, porque la determinación de Charly me tomó por sorpresa, en realidad, no la esperaba para nada. Con Charly hubo una onda realmente buena; es una lástima que se haya cortado, habíamos supuesto que esto iba a durar mucho tiempo más.” El punto de vista de Oscar Moro es bastante similar al de Cutaia, pero, según dijo, “no estaba demasiado convencido de que esto no ocurriese”. Habrá que esperar un tiempo para tener un panorama más claro de las alternativas que produjo la decisión de García.