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María Ezquiaga: "La posibilidad de aventurarme a otra etapa"

Tras el parate con Rosal, su voz cantante da el punta pie inicial a su camino solista con el lanzamiento de "Algo salió bien", canción adelanto de su primer álbum "Interacción".


María Ezquiaga. Foto: Guadalupe Gaona

"La letra da cuenta del fin de una etapa y el principio de otra; que es, de algún modo, lo que me sucede con este comienzo como solista y lo que dejo atrás con mi grupo Rosal –señala María Ezquiaga sobre la elección del primer corte de difusión-. Es un modo de mostrar lo que significa este disco para mí: la posibilidad de aventurarme una vez más a otra etapa, en la cual quisiera concentrarme más en el recorrido y no tanto en el resultado".

¿Con qué se va a encontrar la gente en "Interacción"?

El disco, en general, tiene pocos elementos sonoros pero muy determinados. Es un dúo de guitarras eléctricas que armamos con Leo Fernández, un guitarrista que viene del jazz. Desde el primer ensayo con él, la música sonó muy fluida y se escucha en el álbum. Grabamos tocando juntos, con dos equipos de guitarra cada uno. Buscamos esa respiración que tiene la música cuando se toca en vivo. Por otro lado, con respecto a la lírica, hay un relato, un hilo conductor, como en todos los discos de rosal, que da cuenta de un recorrido. El disco se llama "Interacción" y tiene que ver con este salir de un lugar conocido para ver qué encuentros hay en el camino.

¿Qué fue lo que te motivó a encarar tu propio proyecto solista después de tantos años con Rosal?

En 2019 decidimos tomarnos un tiempo con Rosal luego de editar un EP que se titula "Para decirme lo que siento". Todos sentíamos que algo se había agotado. A partir de ese momento empecé a ensayar con Leo Fernández. Tenía varias canciones dando vueltas y me pareció que con este dúo de guitarras iban muy bien. Luego de varios ensayos, teníamos pensado grabar en abril de 2020 pero hubo que suspender por la pandemia. Entonces decidimos seguir trabajando remotamente, grabamos unos demos cada uno desde su casa y nos fuimos mandando las correcciones. En noviembre, cuando los estudios abrieron, decidimos grabar.

¿Qué cosas te permitís como solista que con Rosal no podías?

Ser solista implica tomar más decisiones, lo cual implica más responsabilidad. Parece ser un gran ejercicio de autonomía. En este momento necesitaba preguntarme más a mí misma y no tanto a los demás. Después de muchos años en grupo, quería hacer una especie de actualización de lo que soy a la hora de hacer música. Igualmente, tuve muchas charlas con Leo, él fue un gran interlocutor en la forma de encarar el disco. Sus arreglos fueron muy inspiradores.