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La Suburbana

Hoy somos duendes

Alguien me ha contado aquella historia
de la muerte y aquel duende
que una vez la conocio
solo caminaba por la calle
y sin saber que mano le dio de comer
asi fue como el, acostumbrado a hablarle a la ilusion
una noche tan oscura
ella se acerco y se presento
y el le fue contando la ironia de la vida
y como esta sociedad lo marginó
le conto del hambre, la miseria, la riqueza de esa iglesia
y del poder que se olvidó de el
y ya abrumado de tanto dolor
una noche como esta
aspiró su bolsa y continuó...
y la luna testigo es
de aquellos duendes que nadie quiere ver, dijo
ya no creer en nada, que invisible es el dolor
para tan bellos ojos
mientras resistian bajo aquella noche helada
se abrigaba esta amistad o ilusion
una lagrima dejó caer la muerte
y asi el duende pudo comprender
que se lo llevaría a el
hacia aquel mundo que una vez soñó
donde nada es invisible
donde ya no existe este dolor
y la luna testigo fue,
que un duende menos duerme bajo su cielo
ya no creer en nada, que invisible es el dolor
para tan necios ojos
y la noche me encontrará buscando al duende
que llevo aqui adentro
y yo ya no creo en nada, que invisible es el dolor
para tus necios ojos
ya no creo en nada, que invisible es esta realidad para tus ojos